Bolonia (1529/1530?-1530)

   Una vez más, del itinerario de Miguel Servet por Bolonia y esas tierras, no poseemos documentos in situ para confirmar su itinerario. Pero la presencia de Miguel Servet ha quedado reflejada por sus declaraciones en el Juicio de Viena del Delfinado de 1553, donde declaró:

Hace unos veintisiete o veintiocho años, algún tiempo antes de cuando el Emperador partió de España para irse a coronar, se puso al servicio del confesor del Emperador, llamado De Quintana, respondiendo que, estando entonces de edad solamente de catorce o quince años, con el cual confesor se fue con el séquito del Emperador en Italia donde él vio la dicha coronación en Bolonia“.

   Y también porque relató en su obra La Restitución del Cristianismo, cómo él mismo completó con sus propios ojos el espectáculo del Papa coronando al emperador.

El viaje de Miguel Serveto alias Revés si se embarcó en las naves del rey

    Miguel podría haberse aproximado a Quintana cuando el séquito llegó a Barcelona,el 30 de abril de 1529. De ahí, después de un lento embarque en el que se iban incorporando un gran número de nobles, y sus decenas de miles de soldados, zarpó la flota a 28 de julio de 1529, con Carlos V a bordo de la Capitana. Miguel Servet habría sido alojado como miembro de la tripulación en alguna de las galeras con los nobles principales, y muy cerca del emperador – allí cerca del capellán imperial y teólogo de gran peso en la corte, a quien según refiere había entrado a servir- el conjunto de 35 naves principales y 63 más pequeñas que portaron el equipaje. Las naves llegaron a Génova el 12 de agosto, ciudad en la que permanecieron hasta el 30 de dicho mes.

   Partiendo de la ciudad, pasando por el Castillo de San Gavi, y posteriormente por Tortona y Plasencia, corrieron los meses hasta la última semana de octubre, cruzando Parma y Bolonia. Así, el 5 de noviembre, comenzó un suntuoso cortejo, con alza de tablado, arcabuceros, miles de infantes, piqueros, veintiocho cardenales, centenares de hombres de armas, y un millar de caballos, y soldados mercenarios, su Santidad el Papa, y otros muchos altos prelados tanto obispos como arzobispos. Desde luego si Miguel Servet contempló todo esto, debió de causarle una fuerte – y no precisamente positiva- impresión del imperio y el papado.

Indicios que parecen sugerir que quizá no realizó la mayor parte de dicho viaje.

   Pero el relato anterior, se topa con dificultades importantes. En las galeras principales, viajaban junto a los prelados de alto rango y el emperador, dos nobles, don García de Padilla, Comendador Mayor de Calatrava, y del consejo de su majestad, y también el Señor para las Cosas de Aragón, el importante noble Hugo de Urriés, quienes continuaron estando en el séquito al lado del Emperador hasta la llegada a Augsburgo en agosto de 1530. Estos dos nobles, cuando en 1532 se desatan las investigaciones inquisitoriales para rastrear al herético fueron consultados cuando residían en Alemania para ver si podían identificar al autor de las obras heréticas en esas tierras, un español que decía ser de Aragón y poseía un nombre muy raro: Miguel Serveto alias Revés. Ambos dijeron que no conocían a dicho personaje.

  ¿Que parece indicar esto? Que aun en el caso de que Servet hubiese viajado en otra galera, cercana a a la principal, es muy díficil de congeniar que el ex-catedrático de Artes del Estudio Mayor de Zaragoza, que había tenido un conflicto muy importante con Lax, de ánimo temerario y gran sofista o polemista -tal como lo refirió posteriormente Quintana- durante tantos meses, a lo largo de toda la segunda mitad de 1529, no se hiciese notar en estos nobles que estaban muy cerca de Juan Quintana, y que por tanto debían estar cerca de este “siervo” de Quintana. La situación se prolongó y los altos dignatarios como Quintana y dichos nobles asistieron durante cuatro meses a banquetes, misas, entrevistas con el papa, etc. ¿Tantos meses, y el siervo del que iba a ser nombrado unas pocas semanas después Confesor del Emperador, pasó desapercibido a todos estos nobles? ¿El genio y uno de los cuatro Maestros en Artes del Estudio de la ciudad de Zaragoza, permaneció al lado, sin decir su nombre, en silencio, en las sombras? Parece muy improbable. Ya parecía poseer esa naturaleza impetuosa desde hacía algunos años, lo que le granjeó su expulsión del Estudio de Zaragoza.

   Entonces ¿pudiera ser que asistiese a algunas celebraciones del séquito, que viese la coronación, que estuviese cerca de la corte y de Quintana, y que sin embargo no formase parte de la comitiva, o del séquito en cuestión, con Carlos V y la parte principal del séquito alojada en el Colegio de España, en Bolonia? La respuesta es afirmativa. Servet había sido alumno y después compañero de profesión de quien era Rector de dicha Universidad durante ese año.

Otros contactos para llegar a Bolonia: su ex colega del Estudio Mayor de Zaragoza, el maestre Pedro Carnicer, Rector del Colegio de España en Bolonia en 1530, donde se hospedó el Emperador por cuatro meses.

   Examinando las declaraciones de Miguel Servet en el Juicio de Viena del Delfinado (en el de Ginebra también ocurre una situación parecida, con otros datos), donde dijo que había entrado al servicio de Quintana hacia sus 14 años de edad y que con la comitiva imperial había abandonado españa, y conociendo los demás datos que conocemos de su etapa en el Estudio de Zaragoza, aparecen conclusiones interesantes. Hay parte de verdad en lo que dice Servet, pero también se presentó con cinco años menos, y profirió una narrativa, en la que al omitir muchos otros datos consiguió situar en una parte central de su relato -y por ende magnificar- su relación con Juan Quintana, para impresionar a los Inquisidores. Principalmente ocultó su muy importante preparación en Artes y Gramática en el erasmista Estudio de Zaragoza. Resulta bastante razonable inferir de las inconsistencias anteriores, que Miguel Servet pudo de alguna manera también presentar un itinerario ante los inquisidores que no se ajustaba exactamente a la realidad de lo ocurrido. Una narrativa que explicase cómo había llegado a Bolonia, pero sin revelar a la Inquisición sus verdaderos contactos que posibilitaron dichas visitas o residencia, individuos que apreciaba o no le convenía incorporar al relato, bien por sus ideas más heterodoxas, o bien porque no quería causarles ninguna molestia ni ponerles en ningún riesgo.

   El emperador se hospedó en el colegio de España en Bolonia, y en aquel momento el rector del colegio era el maestre Pedro carnicer, a quien Miguel Servet conocía muy bien. Pedro Carnicer era mayor que Servet, y ya era uno de los regentes del Estudio, un Camarero, cuando Servet comenzó a estudiar en dicha primitiva Universidad, en el curso 1520/1521. En dicho estudio no había tantos estudiantes de Artes, parece que podría haber en torno a unos 50. Y sabemos que mosén Pedro Carnicer era docente, seguramente de gramática latina, y que a su vez al menos desde el curso 1521/1522 era estudiante de Artes, como Servet, en el mismo centro,. Luego evidentemente fueron compañeros como estudiantes en artes, durante tres cursos, desde 1521/1522 al curso 1523/1524. Y además, durante el curso 1523/1524, Servet debía de haber desemèñado labores docentes en el centro, ya que obtuvo su título de Maestría en Artes, luego es muy probable que incluso llegasen a compartir la docencia de ciertas lecciones, bien de gramática o alguna de Artes. Servet dejó atrás a Carnicer, ascendiendo rápidamente como uno de los cuatro Maestros en Artes del Estudio, mientras que Carnicer partió a Bolonia para estudiar Medicina, después de que el Estudio emitiese un documento en el que daba fe de que había estado estudiando Artes y Gramática, y también enseñando, durante tres años en el Estudio. Uno de los testigos de este documento fue el maestre Miguel Serveto alias Revés, con lo cual parece que conocía muy bien la trayectoria de su compañero, confirmando el relato presentado. Parece coherente por tanto, que el maestre Miguel Servet quizá entró en contacto con la corte imperial en Bolonia sin abandonar España viajando con el séquito con el séquito, ni permaneciendo todos esos meses con la misma comitiva viajado por Italia, viaje que parece que no tiene mucho sentido en el carácter de Servet, tan cercano todo ello al poder. Explicaría que no le conociesen en dicho séquito, y que aun así estuviese en Bolonia, muy cerca del séquito, de Quintana, y de sus actividades, ya que pudo acabar hospedándose en el Colegio de España, donde se hospedaba parte del séquito, gracias a su amigo el Rector Pedro Carnicer.

   Lo que resulta muy claro es que tanto si viajó desde el comienzo con el séquito, de Barcelona a la ciudad de Bolonia, como si fue en los primeros meses de 1530 cuando por invitación de Pedro Carnicer asistió a las actividades que se sucedían en el Colegio de España, y en la ciudad, el maestre Miguel Serveto alias Revés asistió a la coronación del emperador Carlos V en Bolonia.

La desorbitada pompa de la Coronación Imperial.

   Así, el día 22 de febrero de 1530, se le dió al emperador Carlos la Corona de Hierro de los reyes lombardos, que se decía que poseía uno de los clavos de cristo, en la capilla del Papa, con tapices dorados, jurando su majestad sobre los evangelios, jurando, extendido en el suelo, uncido, entonado el papa un Te Deum, con las calles y los balcones llenos de emocionados fieles. Los cardenales le besaron en la boca y pecho, y este besó los pies al Papa. La entrega de la espada, globo de oro, cetro y Corona cerraron la misa, besado los pies del Papa por una segunda vez, y sentándose en el opulento trono a su lado. Se publicaron indulgencias de asistencia, y la cabalgata comenzó a golpe de tambores, lanzando monedas con la efigie imperial especialmente acuñadas para la ocasión. Bajo palio emperador y Papa, seguidos de compañías de soldados a pie de Italia, España, Alemania y la Borgoña, se alzó otro arco triunfal, se disparaban salvas, y gritos de admiración, mientras el vulgo bebía vino de dos fuentes, y se saciaba con el cordero que rellenaba los asados de buey preparados para la solemne celebración.

   Parece que el maestre Miguel Serveto completó todo esto, y le causó una profunda impresión, que le llevó a escribir las líneas que ya hemos referido en su obra de 1553.

Bibliografía consultable


  • (2011) F. J. González Echeverría, El amor a la Verdad. Vida y obra de Miguel Servet,  Navarro y Navarro, Zaragoza, col. Gobierno de Navarra, Departamento de Relaciones Institucionales y de Educación del  Gobierno de Navarra.
  • (2017) F. J. González Echeverría, Miguel Servet y  los impresores lioneses del siglo XVI, tesis doctoral,  Universidad Nacional de Educación a Distancia. Calificación, Sobresaliente cum laude. Directores D. Carlos Martínez Shaw, catedrático de Historia Moderna UNED Madrid y D. Luis Jesús Fernández Rodríguez, doctor en Medicina, director de la UNED de Tudela.
  • (2017) M. González Ancín & O. Towns (2017), Miguel Servet en España (1506-1527). Edición ampliada,Tudela,  Imprenta Castilla.
  • (1989) J. Barón Fernández, Miguel Servet. Su vida y su obra, Austral, Madrid.
  • (1953) Ronald Bainton, Michel Servet. Hérétique et Martyr, (1553-1953), Ed. Droz, Genève.
  • (2004) J. Goyanes, Exposición detallada de los dos procesos seguidos a Miguel Serveto. Anexo II en Miguel Serveto o Miguel de Villanueva (2004). Conmemoración del 450 aniversario de la muerte de Miguel Servet, 1553, VV. AA. Pamplona, Gobierno de Navarra, (varios autores)
  • (1985) V. de Cadenas y Vicent (1985), Doble coronación de Carlos V en Bolonia, v22-24/II/1530, ed.Instituto Salazar y Castro (C.S.I.C.) Hidalguía, Madrid, p. 39-40
  • (1964) Pedro Girón, Crónica del Emperador Carlos V, Madrid, Ed. C.S.IC
  • (2008) D. Alonso, “El saco de Roma de 1527: Carlos V contra el Papa”, Historia Nacional Geographic, no 50; ed. RBA, Barcelona, pp. 22-6.
  • (1934) A. Bernárdez, Enrique Cornélio Agripa. Filósofo, astrólogo y cronista de Carlos V. Traducción al castellano de la Historia de la doble coronación del emperador en Bolonia, Espasa –Calpe, Madrid, pp. 209-219.