(1553) La Restitución del Cristianismo

   Esta obra de Miguel Servet fue conocida en fechas inmediatas a su publicación, pero casi todas las copias fueron destruídas, en las persecuciones inquisitoriales  que se siguieron contra el maestre Miguel Servet alias Revés. Sólo sobrevivieron tres ejemplares.


Christianismi Restitutio cover 1

Christianismi Restitutio. Totius ecclesiae apostolicae est ad sua limina vocatio, in integrum restituta cognitione Dei, fidei Christi, iustificationis nostrae, regenerationis baptismi, et coenae domini manducationis. Restitutio denique nobis regno coelesti, Babylonis impiae captivitate soluta, et Antichristo cum suis penitus destructo. MDLIII, Baltasar Arnoullet,  (1553, Viena del Delfinado) 

 


Al igual que con Sobre los Errores acerca de la Trinidad,  y  los Dialogos de la Trinidad,  citaremos parte del capítulo dedicado a esta obra de Servet en el libro El amor a la verdad. Vida y Obra de Miguel Servet, (2011), F. J. González Echeverría, pp. 302-306:

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Libros o capítulos

   La Restitución es una obra extensa. Veamos siquiera someramente la composición de sus distintos libros o capítulos:

   En el libro I, se trata sobre que es un hombre que tiene por nombre Jesús. La realidad de su naturaleza humana es testificada por los tormentos durante su pasión y por el sobrenombre de Cristo que se la ha dado. “Este Jesús que vosotros habéis crucificado, Dios lo ha hecho Señor y Cristo”, es decir, ungido (Hechos, 2,36). Ahora bien está unción no puedes ser echa más que a un hombre. No obstante este hombre es el hijo de Dios, puesto que ha sido concebido por el Espíritu santo. Es engendrado de la sustancia de Dios, y él es el hijo corporal. Pero, además, la escritura habla de Jesús como de hijo único de Dios. No nos ha donado un hijo “metafísico e invisible”. Hijo de Dios, Jesús es Dios él mismo, “verdaderamente Dios, sustancialmente Dios, puesto que la divinidad está en él corporalmente.”

    El libro II comenta los textos escriturísticos según el método exegético, ya esbozado en la Biblia de Santes Pagnini “…Es Ezequías, que es llamado Emmanuel, como él ha sido engendrado en el seno de una virgen, y por ello es la figura de Jesucristo” y “…por hipérbole y en sentido figurado puede decirse que fue concebido de una virgen sobre todo si se tiene en cuenta que la palabra hebrea significa también ‘doncella’.”

   El libro III trata de la visión de Dios, y de la hipóstasis del Verbo. Dios, que es por naturaleza invisible, no puede ser visto más que a través de Jesucristo. Cuando Jesucristo quería aparecía sobre su rostro la majestad divina como sobre la mon- taña…. Esta Palabra que estaba cerca de Dios y que era Dios, era la persona de Jesús el Cristo…” Y continúa: “…Lo mismo que en el cuerpo del sol tú ves la luz, lo mismo en el cuerpo de Cristo los apóstoles han visto brillar a Dios: ellos con sus propios ojos; tú interiormente. En efecto, ¿qué otra luz se podía ver sobre la cara de Cristo, trasfigurada y más brillante que el sol, que la luz no creada?”

   En cuanto a la hipóstasis del Verbo “estaba en esa nube que era la simiente de la generación de Cristo. La sustancia misma del Verbo era la sustancia arquetípica que fue el rocío sustancial irrigando la materia terrestre de donde debía germinar el Cristo. Es por lo que se afirma que es el germen de Dios”. Lasconclusiones son:

   “Su Verbo se hizo carne y hemos podido ver su gloria. Nosotros hemos visto la gloria de Dios sobre el rostro de Jesucristo. Nosotros hemos visto el Cristo y en Él, nosotros hemos visto al Padre. Y en Él, nosotros hemos visto la luz, a Dios mismo luciendo.”

   En el libro IV se expone la teoría platoniana de las ideas, que concuerda con la Biblia. Todos los seres tienen en Dios su forma primera, su ejemplar original. Antes de la creación todo estaba naturalmente ordenado en Dios, pero en primer lugar el Cristo, ejemplar vivo y fuente de toda vida. “No solamente según el orden, el Cristo era el primero en Dios, sino que solo a Cristo es a quien Dios ha producido sustancialmente, en él solo se ha manifestado, y a Él solo, tal y como decidió, al engendrarlo de sí mismo, con toda la plenitud de la divinidad, para que fluyese de él a los otros.”

   El libro V está dedicado al Espíritu santo que es la esencia de Dios, en tanto que se comunica al mundo. Se le define con estos términos: “El Espíritu santo es un modo divino sustancial conveniente al ángel y al hombre.” Ya hemos comentado ampliamente en el capítulo anterior la circulación menor que figura en este libro.[…]

   Siguiendo la Restitución, al libro V le siguen dos libros en forma de diálogos. Ya hemos comentado la similitud de estos Diálogos con los que aparecieron impresos en el año de 1532. Además, uno de los personajes sigue llamándose “Miguel”. La temática es similar, tanto en 1532 como en 1553, solo que más ampliada en la Restitución. El diálogo es solo es la excusa, para que el primer personaje plantee la pregunta y la temática la desarrolle, in extenso, el tal “Miguel”. En esta ocasión su interlocutor se llama “Pedro”. Así podemos leer como contesta Miguel: “Si el Cristo volviese hoy en día, y si el afirmase que es el hijo de Dios, nuestros sofistas lo crucificarían de nuevo.”

   O en el segundo libro de esta sección:

  “¿Molestarme? Es siempre agradable hablar de Cristo, el escrutar más a fondo sus misterios. Por conocerle trabajo sin César, medito noche y día, implorando su misericordia y la revelación de su verdadero conocimiento.”

   Así acaban el tratado de Sobre la Trinidad divina, desglosado en siete libros o capítulos. Continúa la obra con el segundo tratado titulado Sobre la fe y la justicia del reino de Cristo, en tres capítulos. Comienza así:

   “Ya la puerta está abierta para que entrados por ella nosotros podamos entender siempre bien todo. Ahora vamos a abrir la puerta de la fe cristiana para que entrados por ella nosotros siempre obremos bien en todo. Hasta ahora no se nos ha dado ni el bien obrar ni el comprender bien. ¿Quién no llorará aquí la gran lástima del cristianismo: del hecho que nos llamemos cristianos mientras ignoramos la fe cristiana y que no nos tratemos según dicha fe? No es solo sobre la fe en lo que estamos en el error hace tiempo sino también sobre la caridad y las obras […] me esforzaré en resumir en tres libros: en el primero yo anunciaré la fe que justifica y el reino de Cristo. En el segundo compararé la Ley con el Evangelio, y distinguiré al cristiano del judío. En el tercero recomendaré el valor de la caridad con respecto a la fe y las obras. ¡Que Jesús el Cristo nos ayude para que todo ceda en nuestro bien!”

   La fe, esencialmente, es un acto de “confianza” por el cual bajo el impulso del corazón, nosotros creemos en Cristo y somos vivificados en su espíritu: por esta fe y solo por ella los cristianos son justificados e introducidos en el reino de Cristo: “Todos los que hemos sido regenerados en Cristo, hemos entrado en su reino y el hombre interior tiene comunicación sustancial con el Cristo, que reina en los cielos” o, como comenta un poco después, “encendidas en sus corazones las chispas de la gloria eterna.”

   ¿Y las obras? Según Miguel Servet no se deben de despreciar pues nos darán “sea un aumento de justicia, sea alguna recompensa en la gloria futura”.

   El tercer tratado de La Restitución del Cristianismo se titula “La regeneración celestial del hombre y el reino del Anticristo”. Está divido en cuatro libros o capítulos. El primero se titula Sobre la perdición del mundo y la reparación de Cristo. El reino de la Serpiente ha durado desde Adán a Jesucristo quien le ha puesto fin, por su victoria sobre la muerte. Pero el Príncipe de este mundo, ha vuelto y ha comenzado desde el siglo IV un nuevo periodo de dominación con el establecimiento del papado como una potencia temporal. Está ahí el misterio de iniquidad del que habla la Escritura. Desde Constantino (272-337) y el papa Silvestre (270-335) “Dios ha sido partido en tres, Cristo ha sido expulsado, la Iglesia completamente arruinada. Desde entonces han prevalecido los ídolos, con innumerables sectas de perdición y abominables desolaciones en el reino de Cristo.” Además leemos que “Cristo no respondió que Pedro sería su Papa.”

   Miguel también adopta un milenarismo: el tiempo ya “está próximo” donde todo será “restaurado por Cristo”. Juan en su Apocalipsis no asigna a este nuevo reino de la Bestia más que una duración de mil doscientos sesenta días y sabiendo que, en el estilo profético, un día designa un año, pensamos que hacia 1553 no quedaba ya mucho tiempo y Servet nos habla de unos signos precursores. ¡Ojalá que sea pronto!, nos dice.

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Bibliografía consultable


  • (2011) F. J. González Echeverría, El amor a la Verdad. Vida y obra de Miguel Servet,  Navarro y Navarro, Zaragoza, col. Gobierno de Navarra, Departamento de Relaciones Institucionales y de Educación del  Gobierno de Navarra.
  • (2017) F. J. González Echeverría, Miguel Servet y  los impresores lioneses del siglo XVI, tesis doctoral,  Universidad Nacional de Educación a Distancia. Calificación, Sobresaliente cum laude. Directores D. Carlos Martínez Shaw, catedrático de Historia Moderna UNED Madrid y D. Luis Jesús Fernández Rodríguez, doctor en Medicina, director de la UNED de Tudela.
  • (2003) M. Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, ed., Prometeo, Buenos Aires, pp. 163-165
  • (1989) J. Barón Fernández, Miguel Servet. Su vida y su obra, Austral, Madrid.
  • (1953) R. Bainton, Michel Servet. Hérétique et Martyr, (1553-1953), Ed. Droz, Genève.
  • (1955) J. Leibowitz, “Annotations on the Biblical aspects of Fulton’s Servetus”, J. Hist. Med., 10, p. 237
  • (1953) P. Cavard, Le procès de Michel Servet a Vienne,  Ed. Syndicat d’Initiative, Vienne.
  • (1879) H. Tollin,  Michel Servet. Portrait- caractère, París, p. 20.